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SÁBILA

Actualizado: 10 de abr de 2018

-¿Y esto?

-Es un lubricante natural, me respondió.

-¿Sábila, en serio?


Cuarenta minutos y tres posturas de kamasutra después:


-¡Viva la naturaleza! exclamé feliz. Mis piernas temblaban de placer gracias a una avalancha de nieve espesa que salió con voluntad de mi tímida despensa.


El hombre que me regaló ése orgasmo... viste una piel gastada color sepia, su espalda está salpicada por manchas que quisieron ser lunares, es de pelo ondulado y ojos solitarios. Su cama siempre está sin tender, lista para algún polvo improvisado. En su habitación hay un cajón de madera blanca lleno de condones sin usar, todos con diferentes texturas y sabores. Él es dueño de dos pares de chanclas, uno para él y otro para la invitada de turno. -Yo siempre sentí que su habitación era una cueva, él un lobo feroz y yo Caperucita-.


Es un hombre estilo Acetaminofén: experto en mejorar síntomas, no va a solucionar la causa de su problema pero con seguridad, logrará que usted se sienta mejor... mucho mejor.


Atención a las indicaciones: 1)Consumalo en caso de aburrimiento, tristeza o curiosidad.

2)Produce efectos placenteros a corto plazo, maybe mediano plazo.

3)Nunca le cuente nada personal, le molesta.

4)Relájese y disfrute.


Contraindicaciones: suspender servicios en caso de tener algún sentimiento primario o secundario hacia el salvaje.


Hay que saber cuál es la enfermedad que uno tiene, la mía, La falthá di amore phropio agudo, la padezco desde hace años. Mi doctor dice que se puede curar si se aprende a estar solo. Nunca he sido una buena paciente. Parece que me gusta estar enferma.


Con el hombre Acetaminofén “salí” tres veces. La última vez que nos vimos me dijo fuck you y luego rió como crío de tres años. No me molesté, claro que no, tampoco me enojo con las abejas cuando me pican. La naturaleza es lo que es, la suya es así, la mía no sé... adicta al efecto placebo, tal vez.

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